Tuesday, December 17, 2013

Capitulo 18-

 Dormimos hasta medio día. Todo lo que hicimos fue dormir. Ella fundida en mi pecho y yo tratando de controlar los pensamientos que traspasaban mi mente. Había sido una noche larga pero ya estábamos en terrenas. Que será de Jefferson? Estará bien? Amelia? A pesar de todo era una persona que me había ensenado mucho y es la mama de Lana. Sería bueno llegar a un acuerdo para que no se tragase mi alma… digo yo.

 -Lana… despierta. Vamos a desayunar?
- No John. Desayunemos ya, aquí, en este momento.

Terminamos levantándonos de la cama alrededor de las 4 de la tarde, con un hambre del “diablo” como dirían los dominicanos. Este pueblo era interesante. Consumido por los bares y discotecas, el alcohol, las drogas y la prostitución, no me daba una buena espina. Lana por muy dominicana no se me desprendía del brazo y cuando caminábamos un poco aparte ella me miraba diciéndome. “John, no me quites la vista de encima”. Otros hombres, hasta mujeres la miraban demasiado para mi agrado. Esta situación me preocupaba.

- John, este lugar me lo han recomendado mucho, esta chulo mira. El pescador. Cenemos aquí.

Lana emocionada porque nunca tenía la oportunidad de cenar en este tipo de lugares. Mientras yo cenaba en todos los restaurantes caros de esta isla ya que la compañía pagaba todas mis cenas. No apreciaba la buena comida o cuanto gastaba. Pero al ver a la emoción de Lana, algo dentro de mí empezó a sonreír. Nos sentamos y por cada plato que traían así también tomábamos, reíamos y bailábamos. Era una noche para nunca olvidar. Pensé apresuradamente. La cuenta estratosférica seria pagada por Infotech y nosotros partíamos del lugar un poco borrachos pero feliz. Ahí estuvo el truco. Un poco muy feliz para haber tomado simplemente trago. Los ojos se me cerraban en camino al hotel y a Lana también. Las piernas se me dormían y las palabras no me salían de la boca.

 -Lana! Run to the room! We were druged! Ve, corre al cuarto!!

 Cuando me di cuenta ya era muy tarde. En la oscuridad de la noche, Lana se desplomaba enfrente mío y yo, justo detrás de ella. En el suelo nos mirábamos si poder ni siquiera agarrar de las manos. Solo nos mirábamos y respirábamos. Los ojos se me cerraban y me preguntaba si esta iba a ser la última oportunidad que iba a tener de estar con Lana. Justo antes de que se me cerraran por completo alcancé a ver como la alzaban del piso como un saco de papa y sin decir una palabra se la llevaban. Al momento de despertarme, con el sol en la cara y un perro callejero lamiéndome el cachete sabia que esto que había pasado no era normal y que en este lado del país nadie iba a saber nada. En estos momentos tengo menos de 48 horas para encontrarla y sino, la iba a perder para siempre.

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