Capitulo 20-
- AMELIA!!!! AMELIA SAL DE DONDE ESTES!!!! AMELIA!!!!
Gritaba en la puerta de su casa con todas las fuerzas y nadie salía de la casa. Entre la brisa de la época y la tormenta que se acercaba, las cosas empezaban a tornarse un poco complicadas. No quería tumbarle la puerta, pero era muy impórtate encontrar a Lana y la única que podía sentir su presencia y decirme exactamente donde la podía encontrar era ella. Bueno, llego el momento, Me toca ponerme las botas de Rambo y destruir esta puerta. Cargando fuerzas, cargando valor... Me salvo la vieja del ridículo.
- Que le paso a mi hija. Ella no está bien y veo que no está contigo John. Donde esta Lana?
Me paralizo. Sentí que mi suegra me estaba reclamando por su hija. Que sentimiento tan extraño viniendo de la Vieja Amelia.
- Bueno, para serte totalmente honesto vengo a pedir tu ayuda. Nos drogaron en terrenas y se la llevaron unos individuos. Cuando me desperté lo primero que hice fue venir aquí.
- John, Te puedo ayudar a encontrarla. Pero no se cuanto tiempo me quede, la sesión con Jefferson fue muy extraña. Me siento más débil de lo que debería estar. Así que pueda que sea mi último esfuerzo. Por favor entra y siéntate conmigo en la sala.
La tormenta rugía y ya que Amelia vivía bordeando el Malecón, se alcanzaban a ver las olas golpear la pared de resistencia. El mar Oscuro como nunca. Las cosas no pintaban bien y yo me preocupaba al ver que la vida de alguien otra vez corría peligro por culpa mía. Esto no le debería de estar pasando a Lana. Ella debería estar estudiando y terminado su carrera envés de estar con una persona con el alma muerta como yo. No se merecía nada esto y tenía que encontrarla para no entregarle al mal a una alma buena.
Ya sentados en la sala, Amelia me pasa dos cristales morados y una roca negra.
- John, cierra tus manos. Sostén estos artefactos y concéntrate en el último momento que estuviste lucido con Lana.
- Esta bien Amelia.
Ahí cerré los ojos y las imágenes de su cuerpo desnudo navegaban por mi mente. Ese no fue el último momento lucido que tuve con ella. Me acorde de la cena. Los tragos, los maricos, ostras y el pescado delicioso. Ahora en mi mente también veía en ese momento a Amelia. Ella se le acercaba a las personas que nos miraban y escuchaba sus conversaciones. Increíble que una persona como ella no trabajase para una agencia de mi país. Fuera un arma letal para espiar a los gobernantes, traficantes....
- John!! santísimo!! Ya sé donde esta!! Esa desgraciada como se llevo a mi hija! Está en la casa de la Dona Magali. Sabes qué es eso cierto John?! Es un prostíbulo, La mayoría son menores. Tienes que sacarla de ahí como dé lugar oíste!
- Así sea lo último que haga. Voy a llamar a Jefferson para que vaya conmigo.
- Ten cuidado con Jefferson. No me da muy buena espina.
Salí lo más rápido que pude de la casa de Amelia, La lluvia, el tapón y el rio que se formaba en las carreteras iban a impedir que llegara rápido. Llame a Jefferson. No contesta. Maldito. Llame nuevamente.
- Aja viejo John!! Como te termino de ir en tu paseo?
- Como sabes que ya termino?
- No marica yo digo porque me estas llamando nada más. Aja que paso cuéntame?
- Estas loco. No me fue nada bien. Alguien se llevo a Lana. Necesito tu ayuda. Lana esta en el prostíbulo de Magali. Necesito que vengas conmigo para sacarla de ahí.
- Ñerda!! y tu como sabes que esta ahí? Pa mi que esa vieja se voló con un tigre marica!
- Jefferson, vas a venir sí o no?
- Okey mi llave pero tranquilo, nos vemos ahí en una hora.
Algo no me gustaba de lo que estaba pasando. Amelia nunca me dijo quien se había llevado a Lana, solo que estaba en el prostíbulo pero de todo me daré cuenta
Wednesday, December 18, 2013
Tuesday, December 17, 2013
Capitulo 18-
Dormimos hasta medio día. Todo lo que hicimos fue dormir. Ella fundida en mi pecho y yo tratando de controlar los pensamientos que traspasaban mi mente. Había sido una noche larga pero ya estábamos en terrenas. Que será de Jefferson? Estará bien? Amelia? A pesar de todo era una persona que me había ensenado mucho y es la mama de Lana. Sería bueno llegar a un acuerdo para que no se tragase mi alma… digo yo.
-Lana… despierta. Vamos a desayunar?
- No John. Desayunemos ya, aquí, en este momento.
Terminamos levantándonos de la cama alrededor de las 4 de la tarde, con un hambre del “diablo” como dirían los dominicanos. Este pueblo era interesante. Consumido por los bares y discotecas, el alcohol, las drogas y la prostitución, no me daba una buena espina. Lana por muy dominicana no se me desprendía del brazo y cuando caminábamos un poco aparte ella me miraba diciéndome. “John, no me quites la vista de encima”. Otros hombres, hasta mujeres la miraban demasiado para mi agrado. Esta situación me preocupaba.
- John, este lugar me lo han recomendado mucho, esta chulo mira. El pescador. Cenemos aquí.
Lana emocionada porque nunca tenía la oportunidad de cenar en este tipo de lugares. Mientras yo cenaba en todos los restaurantes caros de esta isla ya que la compañía pagaba todas mis cenas. No apreciaba la buena comida o cuanto gastaba. Pero al ver a la emoción de Lana, algo dentro de mí empezó a sonreír. Nos sentamos y por cada plato que traían así también tomábamos, reíamos y bailábamos. Era una noche para nunca olvidar. Pensé apresuradamente. La cuenta estratosférica seria pagada por Infotech y nosotros partíamos del lugar un poco borrachos pero feliz. Ahí estuvo el truco. Un poco muy feliz para haber tomado simplemente trago. Los ojos se me cerraban en camino al hotel y a Lana también. Las piernas se me dormían y las palabras no me salían de la boca.
-Lana! Run to the room! We were druged! Ve, corre al cuarto!!
Cuando me di cuenta ya era muy tarde. En la oscuridad de la noche, Lana se desplomaba enfrente mío y yo, justo detrás de ella. En el suelo nos mirábamos si poder ni siquiera agarrar de las manos. Solo nos mirábamos y respirábamos. Los ojos se me cerraban y me preguntaba si esta iba a ser la última oportunidad que iba a tener de estar con Lana. Justo antes de que se me cerraran por completo alcancé a ver como la alzaban del piso como un saco de papa y sin decir una palabra se la llevaban. Al momento de despertarme, con el sol en la cara y un perro callejero lamiéndome el cachete sabia que esto que había pasado no era normal y que en este lado del país nadie iba a saber nada. En estos momentos tengo menos de 48 horas para encontrarla y sino, la iba a perder para siempre.
Dormimos hasta medio día. Todo lo que hicimos fue dormir. Ella fundida en mi pecho y yo tratando de controlar los pensamientos que traspasaban mi mente. Había sido una noche larga pero ya estábamos en terrenas. Que será de Jefferson? Estará bien? Amelia? A pesar de todo era una persona que me había ensenado mucho y es la mama de Lana. Sería bueno llegar a un acuerdo para que no se tragase mi alma… digo yo.
-Lana… despierta. Vamos a desayunar?
- No John. Desayunemos ya, aquí, en este momento.
Terminamos levantándonos de la cama alrededor de las 4 de la tarde, con un hambre del “diablo” como dirían los dominicanos. Este pueblo era interesante. Consumido por los bares y discotecas, el alcohol, las drogas y la prostitución, no me daba una buena espina. Lana por muy dominicana no se me desprendía del brazo y cuando caminábamos un poco aparte ella me miraba diciéndome. “John, no me quites la vista de encima”. Otros hombres, hasta mujeres la miraban demasiado para mi agrado. Esta situación me preocupaba.
- John, este lugar me lo han recomendado mucho, esta chulo mira. El pescador. Cenemos aquí.
Lana emocionada porque nunca tenía la oportunidad de cenar en este tipo de lugares. Mientras yo cenaba en todos los restaurantes caros de esta isla ya que la compañía pagaba todas mis cenas. No apreciaba la buena comida o cuanto gastaba. Pero al ver a la emoción de Lana, algo dentro de mí empezó a sonreír. Nos sentamos y por cada plato que traían así también tomábamos, reíamos y bailábamos. Era una noche para nunca olvidar. Pensé apresuradamente. La cuenta estratosférica seria pagada por Infotech y nosotros partíamos del lugar un poco borrachos pero feliz. Ahí estuvo el truco. Un poco muy feliz para haber tomado simplemente trago. Los ojos se me cerraban en camino al hotel y a Lana también. Las piernas se me dormían y las palabras no me salían de la boca.
-Lana! Run to the room! We were druged! Ve, corre al cuarto!!
Cuando me di cuenta ya era muy tarde. En la oscuridad de la noche, Lana se desplomaba enfrente mío y yo, justo detrás de ella. En el suelo nos mirábamos si poder ni siquiera agarrar de las manos. Solo nos mirábamos y respirábamos. Los ojos se me cerraban y me preguntaba si esta iba a ser la última oportunidad que iba a tener de estar con Lana. Justo antes de que se me cerraran por completo alcancé a ver como la alzaban del piso como un saco de papa y sin decir una palabra se la llevaban. Al momento de despertarme, con el sol en la cara y un perro callejero lamiéndome el cachete sabia que esto que había pasado no era normal y que en este lado del país nadie iba a saber nada. En estos momentos tengo menos de 48 horas para encontrarla y sino, la iba a perder para siempre.
Subscribe to:
Posts (Atom)