Thursday, October 11, 2012

-Capitulo 17-


 Una cosa que me encantaba de este país, era que los policías no existían en la carretera y era uno de los pocos países en los cuales si te veía un policía quebrando el límite de velocidad no necesitabas parar ya que sus motores (or scooters/motorcycles) nunca alcanzarían un carro a velocidad promedio. Por ende era realmente un paraíso. El camino hacia terrenas en una tarde sin tráfico es usualmente de dos horas y media. Esta vez, en medio de la noche, con los nervios de punta por lo que había pasado en casa de Amelia el viaje se torno de de cuatro horas. Ni Lana ni yo decíamos una palabra. Eso sí, esta mujer no soltaba mi mano izquierda. Era un poco complicado manejar con tantas curvas pero yo tampoco la quería soltar. En este momento necesitaba sentirla más que nunca, con todo lo que había pasado y todo lo que se nos venía por confirmar nuestra relación en los ojos de Amelia, por mi rechazo hacia ella y porque la vida de un amigo, Jefferson peligraba, las próximas semanas o meses no iban a ser fáciles. Pero yo como un gran gringo optimista, tenía en mi mente que todo iba a estar bien. Que equivocado estaba.

- John.... quieres que te suelte la mano? La tienes sudada y no te he dejado conducir bien.
- No. Más bien duerme que todavía falta mucho y mañana tenemos un día largo. Quiero que disfrutes de esto tanto como yo
. - Me despiertas cuando lleguemos.

 Lana no tenía la menor idea de mi insomnio constante en mi vida. Con un par de horas durmiendo estaba totalmente recuperado para el siguiente día. Después de la muerte de Kate y Charlie duraba mucho pensando en cuanto había sido mi culpa. Hoy llego a la conclusión de que no me puedo culpar de cosas que no puedo controlar. Ellos están dentro de mí de una forma buena, cálida, pero tenía que encontrarla. Entendí manejando que necesitaba encontrar mi felicidad absoluta para poder tener la conversación final con Kate y Charlie. Todavía no estaba listo para eso pero cada minuto al lado de Lana la llama de mi corazón se incendiaba un poco más.

Ya podía escuchar y oler el mar desde las montanas en la carretera. El sol, muy pronto por salir iluminaba mi camino hacia las terrenas. Ya estaba a diez minutos de la ciudad cuando se me vino a la mente algo en lo cual no había pensado ni había caído en cuenta. La piel se me puso de gallina, el escalofrío recorría todo mi cuerpo y antes de perder el control del carro alcance a frenar el vehículo con toda la fuerza que tenía.

"He ahí el mar" pensé. En el momento estaba totalmente ciego con lo que tenía en la mente. Lana se levanto abrutadamente por la parada más que inesperada. Las palabras no me salían de la boca por que todo se iba a revolver, iba a ser una obsesión nueva e incontrolable.

 - John! Maldito estúpido! Porque frenas así!! Qué te pasa??? Hay dios estas como pálido.. te me vas a morir??? - Discúlpame Lana... No puedo pensar ahora. - Que es lo que te sucede? Dime en estos momentos! Me tienes nerviosa!
- Lana necesito saber una cosa. Necesito que tu respuesta sea sí o no pero necesito que seas Honesta. Entendido?
- No te lo prometo pero tratare de ser lo mas honesta posible.
- Lana tú tienes una falda? Una falda como la de tu mama? Mejor dicho, tú puedes hacer lo mismo que tú mama?

 ----------------------------***------------------------------

 El silencio y su mirada lo decían todo. Esto complicaba la vida de John y le daba un giro de 180 grados a esta aventura.

No comments:

Post a Comment