-Capitulo 17-
Una cosa que me encantaba de este país, era que los policías no existían en la carretera y era uno de los pocos países en los cuales si te veía un policía quebrando el límite de velocidad no necesitabas parar ya que sus motores (or scooters/motorcycles) nunca alcanzarían un carro a velocidad promedio. Por ende era realmente un paraíso. El camino hacia terrenas en una tarde sin tráfico es usualmente de dos horas y media. Esta vez, en medio de la noche, con los nervios de punta por lo que había pasado en casa de Amelia el viaje se torno de de cuatro horas. Ni Lana ni yo decíamos una palabra. Eso sí, esta mujer no soltaba mi mano izquierda. Era un poco complicado manejar con tantas curvas pero yo tampoco la quería soltar. En este momento necesitaba sentirla más que nunca, con todo lo que había pasado y todo lo que se nos venía por confirmar nuestra relación en los ojos de Amelia, por mi rechazo hacia ella y porque la vida de un amigo, Jefferson peligraba, las próximas semanas o meses no iban a ser fáciles. Pero yo como un gran gringo optimista, tenía en mi mente que todo iba a estar bien. Que equivocado estaba.
- John.... quieres que te suelte la mano? La tienes sudada y no te he dejado conducir bien.
- No. Más bien duerme que todavía falta mucho y mañana tenemos un día largo. Quiero que disfrutes de esto tanto como yo
.
- Me despiertas cuando lleguemos.
Lana no tenía la menor idea de mi insomnio constante en mi vida. Con un par de horas durmiendo estaba totalmente recuperado para el siguiente día. Después de la muerte de Kate y Charlie duraba mucho pensando en cuanto había sido mi culpa. Hoy llego a la conclusión de que no me puedo culpar de cosas que no puedo controlar. Ellos están dentro de mí de una forma buena, cálida, pero tenía que encontrarla. Entendí manejando que necesitaba encontrar mi felicidad absoluta para poder tener la conversación final con Kate y Charlie. Todavía no estaba listo para eso pero cada minuto al lado de Lana la llama de mi corazón se incendiaba un poco más.
Ya podía escuchar y oler el mar desde las montanas en la carretera. El sol, muy pronto por salir iluminaba mi camino hacia las terrenas. Ya estaba a diez minutos de la ciudad cuando se me vino a la mente algo en lo cual no había pensado ni había caído en cuenta. La piel se me puso de gallina, el escalofrío recorría todo mi cuerpo y antes de perder el control del carro alcance a frenar el vehículo con toda la fuerza que tenía.
"He ahí el mar" pensé. En el momento estaba totalmente ciego con lo que tenía en la mente. Lana se levanto abrutadamente por la parada más que inesperada. Las palabras no me salían de la boca por que todo se iba a revolver, iba a ser una obsesión nueva e incontrolable.
- John! Maldito estúpido! Porque frenas así!! Qué te pasa??? Hay dios estas como pálido.. te me vas a morir???
- Discúlpame Lana... No puedo pensar ahora.
- Que es lo que te sucede? Dime en estos momentos! Me tienes nerviosa!
- Lana necesito saber una cosa. Necesito que tu respuesta sea sí o no pero necesito que seas Honesta. Entendido?
- No te lo prometo pero tratare de ser lo mas honesta posible.
- Lana tú tienes una falda? Una falda como la de tu mama? Mejor dicho, tú puedes hacer lo mismo que tú mama?
----------------------------***------------------------------
El silencio y su mirada lo decían todo. Esto complicaba la vida de John y le daba un giro de 180 grados a esta aventura.
Thursday, October 11, 2012
Wednesday, October 10, 2012
-Capitulo 16-
Le hice caso como un perro. seguro como un beagle esperando que me mandaran de caza. Me sente en la silla en la cual siempre me sentaba antes de nuestras sesiones y la mire fijamente a los ojos. trate de penetrar su mirada pero ella penetraba la mia. Ella violaba todos mis sentidos y no podia hacer nada al respecto. Cada vez que me sentaba en esa silla era igual. Pero esta vez no era igual. Esta vez todos los sentidos estaban alterados y su mirada me idiotizaba, me enamoraba. Me enamoraba de una mujer que podia ser mi madre, hasta mi abuela... pero asi era. Me sentaba en esa silla y me enamoraba. Esta vez, por primera vez, vestida de negro, aretes, collar y pulsera dorados. Sus ojos verdes solo miraban mis ojos, extrayendo cada pedazo de informacion que iba a usar en contra de ella y yo simplemente la miraba. Aparte de esto que sentia, tambien me perseguia el miedo. Detras de ella, de Amelia, una nube oscura, llena de maldad que no se si yo era el unico que la podia ver. Depronto por que dentro de mi, la maldad tambien existia y cuando uno quiere hacer el mal, pues puede ver el mal que tambien te rodea. Entendi que era lo que tenia que hacer.
- Amelia, antes de que empezemos dejame hablar con Jefferson. Le voy a decir que se vaya. El no se merece que le haga esto.
- John, tu decides que hacer con tu vida. Estas aqui y solo estas aqui por que haci tu lo quisite. Cada uno decide el camino que desea tomar en su vida. Despues de esta noche, tu camino estara escrito por que haci tu lo quisite. Asi es la vida.
- Amelia, dejame ver a mi familia. Me quiero despedir de ellos.
- Si eso es lo que quieres, eso sera lo que te dare.
Ella no me reclamo nada pero de este modo, ella fue prendiendo cuanta vela habia en este salon. No solo cuanta vela pero cuanto insienso habia y a eso olia. No olia a nada en especifico porque todos los inciensos tenian diferente olor. Unos a vainilla, otros a verano, otros a Lana, y otros a madera. La vista se me puso un poco borrosa, pero ahi estaba Amelia, empezando su danza. Hoy incluia unas maracas mientras meneaba su cadera y de su cadera y la falda negra no aparecia nada como en otras ocaciones. Esta vez, la falda era solo un objeto. En los ojos de ella podia encontrar el alivio a todos mis dolores, a todas mis penas, a todas mis perdidas. Se movia con mucha delicadeza o asi parecia, pero de su cara negra empezaba a salir la silueta de una cara muy conocida. No puede ser que esto este pasando pense.
En un abrir y cerrar de ojos la mujer que tenia enfrente era otra, su olor habia cambiado. Esto era increible lo que estaba sucediendo. No habia pasado a otro mundo perfecto creado por mi imaginacion. Ella estaba enfrente mio, como un ser vivo de carne y hueso.
- Kate....?
- Ella es la unica persona que nos puede conectar. No lo entiendes? Es la unica forma que podemos estar juntos por el resto de nuestras vidas. John, tocame. Estoy aqui para ti. Esta no es la ultima vez que esto puede pasar. Estoy aqui para siempre.
- Kate you are not here anymore. I need to start living again. Let me live again.
- But you are living.
- Si pero tu no. Ni tu ni Charlie estan aqui y necesito reacer mi vida, Whether you like it or not.
Ella decidio acercarse. Mi corazon latia y latia como hace una noche. Su mano en mi cara, tan suave como la ultima vez que la senti en Cartagena. Ella toco mi cara mientras yo me hacia el dormido temprano en la manana. No quiera verla a los ojos por la pena que sentia por enganarla. Sus manos fueron tan suaves como ese momento. Ahora ya estaba sentada en mis piernas. Yo seguia mirandola fijamente a los ojos. Ahi me di cuenta que todo era mentira, todos seguia siendo una farza y si me queria despedir de mi familia, este no era el lugar adecuado.
-Amelia, quitate de encima mio en este instante.
- John de que hablas? soy Kate, tu esp..
- Get off my fucking lap right now!! Kate tiene los ojos azules no verdes! - John grito.
No quize lastimarla, pero ella volo hasta el otro lado del cuarto. En ese momento vi a una anciana, morena que se veia muy debilitada.
- Amelia!! disculpame! Estas bien?
- Sal de mi casa. Yo hago estos esfuerzos por ti nada mas y mira como me pagas. Asi es que quieres a tu mujer e hijo?
- Los quiero tanto que te estoy dejando. Amelia no pienso volver, espero que entiendas.
- Tu me necesitas. Ya veras que pronto estas de vuelta.
Con esta sesion Amelia habia envejesido alrrededor 10 anos. Se le notaba en la voz y en la piel. Esto tomo mucho de ella pero el proposito de tenerme de esclavo no lo entendia ni me importaba. Asi me pare de la silla si fui hacia la puerta. Al abrir la puerta encontre a Jefferson pegado de ella como una nina chismosa.
- Jefferson vamos. Tu no vas a tener una sesion con ella. Disculpa por haberte hecho esperar.
- No. Yo no he dicho que no lo fuera a atender. - Amelia responde.
- Pues bueno, la desicion es tuya. Acabaras con tu vida si lo haces. Te lo advierto.
- Viejo men. Yo te veo bien, asi que ve tranquilo a la casa que yo quiero probar a esta viejita a aver cual es la vaian que te tiene embobao. Responde jefferson.
- Ok, pero no digas que no te adverti.
Asi me fui por el pasillo que algun alguna vez parecio inmensamente largo. Esta vez era corto y triste. Me esperaba una despedida no deseada, Ahora Lana era la que me miraba fijamente a los ojos. Pero esto no necesitaba ser una despedida.
- Te lo voy a decir una vez solamente. Ven conmigo y deja esta vida.
Ella solo me miraba a los ojos. Los de ella eran bellos y las pecas alrrededor de su nariz la hacian ver aun mas inocente. Paso lo inesperado. Sin decir una palabra ella agarro mi mano y tomo el primer paso hacia el carro. Al escuchar cerrar la puerta del estudio de Amelia, yo la agarre mas fuerte temiendo lo peor por Jefferson. La energia negativa persistia, aunque algo debilitada, no necesitaria de mucho para convencer a Jefferson de lo que ella quisiera.
Esto no habia terminado. Neceistaba saber que Jefferson estaba bien y necesitaba despedirme de mi familia de una forma mas adecuada. Una despedida verdadera. Tambien se venia un fin de semana interesante con Lana en terrenas. Yo no iba a manejar a mi casa sino directo a esta parte del pais algo solitaria. La iba a tener para mi solo, todo un fin de semana y no lo iba a desaprovechar.
Le hice caso como un perro. seguro como un beagle esperando que me mandaran de caza. Me sente en la silla en la cual siempre me sentaba antes de nuestras sesiones y la mire fijamente a los ojos. trate de penetrar su mirada pero ella penetraba la mia. Ella violaba todos mis sentidos y no podia hacer nada al respecto. Cada vez que me sentaba en esa silla era igual. Pero esta vez no era igual. Esta vez todos los sentidos estaban alterados y su mirada me idiotizaba, me enamoraba. Me enamoraba de una mujer que podia ser mi madre, hasta mi abuela... pero asi era. Me sentaba en esa silla y me enamoraba. Esta vez, por primera vez, vestida de negro, aretes, collar y pulsera dorados. Sus ojos verdes solo miraban mis ojos, extrayendo cada pedazo de informacion que iba a usar en contra de ella y yo simplemente la miraba. Aparte de esto que sentia, tambien me perseguia el miedo. Detras de ella, de Amelia, una nube oscura, llena de maldad que no se si yo era el unico que la podia ver. Depronto por que dentro de mi, la maldad tambien existia y cuando uno quiere hacer el mal, pues puede ver el mal que tambien te rodea. Entendi que era lo que tenia que hacer.
- Amelia, antes de que empezemos dejame hablar con Jefferson. Le voy a decir que se vaya. El no se merece que le haga esto.
- John, tu decides que hacer con tu vida. Estas aqui y solo estas aqui por que haci tu lo quisite. Cada uno decide el camino que desea tomar en su vida. Despues de esta noche, tu camino estara escrito por que haci tu lo quisite. Asi es la vida.
- Amelia, dejame ver a mi familia. Me quiero despedir de ellos.
- Si eso es lo que quieres, eso sera lo que te dare.
Ella no me reclamo nada pero de este modo, ella fue prendiendo cuanta vela habia en este salon. No solo cuanta vela pero cuanto insienso habia y a eso olia. No olia a nada en especifico porque todos los inciensos tenian diferente olor. Unos a vainilla, otros a verano, otros a Lana, y otros a madera. La vista se me puso un poco borrosa, pero ahi estaba Amelia, empezando su danza. Hoy incluia unas maracas mientras meneaba su cadera y de su cadera y la falda negra no aparecia nada como en otras ocaciones. Esta vez, la falda era solo un objeto. En los ojos de ella podia encontrar el alivio a todos mis dolores, a todas mis penas, a todas mis perdidas. Se movia con mucha delicadeza o asi parecia, pero de su cara negra empezaba a salir la silueta de una cara muy conocida. No puede ser que esto este pasando pense.
En un abrir y cerrar de ojos la mujer que tenia enfrente era otra, su olor habia cambiado. Esto era increible lo que estaba sucediendo. No habia pasado a otro mundo perfecto creado por mi imaginacion. Ella estaba enfrente mio, como un ser vivo de carne y hueso.
- Kate....?
- Ella es la unica persona que nos puede conectar. No lo entiendes? Es la unica forma que podemos estar juntos por el resto de nuestras vidas. John, tocame. Estoy aqui para ti. Esta no es la ultima vez que esto puede pasar. Estoy aqui para siempre.
- Kate you are not here anymore. I need to start living again. Let me live again.
- But you are living.
- Si pero tu no. Ni tu ni Charlie estan aqui y necesito reacer mi vida, Whether you like it or not.
Ella decidio acercarse. Mi corazon latia y latia como hace una noche. Su mano en mi cara, tan suave como la ultima vez que la senti en Cartagena. Ella toco mi cara mientras yo me hacia el dormido temprano en la manana. No quiera verla a los ojos por la pena que sentia por enganarla. Sus manos fueron tan suaves como ese momento. Ahora ya estaba sentada en mis piernas. Yo seguia mirandola fijamente a los ojos. Ahi me di cuenta que todo era mentira, todos seguia siendo una farza y si me queria despedir de mi familia, este no era el lugar adecuado.
-Amelia, quitate de encima mio en este instante.
- John de que hablas? soy Kate, tu esp..
- Get off my fucking lap right now!! Kate tiene los ojos azules no verdes! - John grito.
No quize lastimarla, pero ella volo hasta el otro lado del cuarto. En ese momento vi a una anciana, morena que se veia muy debilitada.
- Amelia!! disculpame! Estas bien?
- Sal de mi casa. Yo hago estos esfuerzos por ti nada mas y mira como me pagas. Asi es que quieres a tu mujer e hijo?
- Los quiero tanto que te estoy dejando. Amelia no pienso volver, espero que entiendas.
- Tu me necesitas. Ya veras que pronto estas de vuelta.
Con esta sesion Amelia habia envejesido alrrededor 10 anos. Se le notaba en la voz y en la piel. Esto tomo mucho de ella pero el proposito de tenerme de esclavo no lo entendia ni me importaba. Asi me pare de la silla si fui hacia la puerta. Al abrir la puerta encontre a Jefferson pegado de ella como una nina chismosa.
- Jefferson vamos. Tu no vas a tener una sesion con ella. Disculpa por haberte hecho esperar.
- No. Yo no he dicho que no lo fuera a atender. - Amelia responde.
- Pues bueno, la desicion es tuya. Acabaras con tu vida si lo haces. Te lo advierto.
- Viejo men. Yo te veo bien, asi que ve tranquilo a la casa que yo quiero probar a esta viejita a aver cual es la vaian que te tiene embobao. Responde jefferson.
- Ok, pero no digas que no te adverti.
Asi me fui por el pasillo que algun alguna vez parecio inmensamente largo. Esta vez era corto y triste. Me esperaba una despedida no deseada, Ahora Lana era la que me miraba fijamente a los ojos. Pero esto no necesitaba ser una despedida.
- Te lo voy a decir una vez solamente. Ven conmigo y deja esta vida.
Ella solo me miraba a los ojos. Los de ella eran bellos y las pecas alrrededor de su nariz la hacian ver aun mas inocente. Paso lo inesperado. Sin decir una palabra ella agarro mi mano y tomo el primer paso hacia el carro. Al escuchar cerrar la puerta del estudio de Amelia, yo la agarre mas fuerte temiendo lo peor por Jefferson. La energia negativa persistia, aunque algo debilitada, no necesitaria de mucho para convencer a Jefferson de lo que ella quisiera.
Esto no habia terminado. Neceistaba saber que Jefferson estaba bien y necesitaba despedirme de mi familia de una forma mas adecuada. Una despedida verdadera. Tambien se venia un fin de semana interesante con Lana en terrenas. Yo no iba a manejar a mi casa sino directo a esta parte del pais algo solitaria. La iba a tener para mi solo, todo un fin de semana y no lo iba a desaprovechar.
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