Sunday, November 13, 2011

-Capitulo 15-



Ya montados en el carro de John no se sabía quién estaba más nervioso. Jefferson, John o el tráfico que había en la Máximo Gomez. La lluvia era incesante y daba el ambiente perfecto para lo que se venía. Los carros no se movían pero John fue inteligente y salió algo temprano para no darle ninguna molestia a Amelia. Entre menos escusas mejor. En el carro estaban dos personas enfermas, una del vicio y el otro de tristeza. La brújula en la vida de John por fin empezaba a tomar un norte, pero esta era la forma equivocada de salir de Amelia. La única forma de salir de este círculo vicioso es que el mismo con su fuerza de voluntad le dijera a Amelia y a si mismo que no la necesitaba más. Que el pasado paso y que de ahora en adelante el solo iba a mirar hacia adelante. Ya por el malecón las calles estaban un poco más despejadas. A John siempre le gusto manejar por el mar así que tomaba esta vía, aunque un poco más larga para llegar a la casa de Amelia que quedaba por la zona colonial
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- Aja llave, pa' onde es que vamos? no me vengas a llevar al doll house que esa vaina a mí no me gusta ah...- dice Jefferson

-Tranquilo, ya te dije para donde íbamos. Solo que es un poco retirado de donde queda nuestro hotel.- responde John

-Debería llamar a Amelia para que sepa que voy en camino con un invitado para que no me mate o diga que no nos quiere atender. Debería pero no lo voy a hacer. Ella saber que estoy en camino y si le interesa mi dinero entonces abrirá la puerta.

Al llegar a la casa de Amelia sentía esa energía tan poderosa de su alma. Esa energía me miraba desde la puerta pero ahí no había nadie. Simplemente la oscuridad, eso era lo único que reflejaba desde la puerta. Cada paso que tomaba era como levantar concreto del asfalto. Me pesaban los pies y sudaba frio. Jefferson detras mío callado, como si supiera que esto era el principio del final y ya él era parte de esta historia. La casa, algo oscura y acabada por afuera no interpretaba nada de lo que era por adentro. Las alfombras árabes, de colores rojas y amarillas pero algo ya destruidas tuvieron tiempos mejores. Muchos retratos pero de personas desconocidas para mi mínimo conocimiento de la familia de Lana demostraba la historia en esta casa. No necesariamente de la familia de Lana. Pudo ser el esposo de Amelia o un pariente. Lo importante era que había historia y la hacia misteriosa como las mujeres que vivían en ella. Algunos candelabros de gas en la parte baja de la casa le daban un toque misterioso, y las mesas de madera oscura con detalles en oro con diferentes artículos de plata y otros en bronce me hacían pensar que en algún momento, alguien le pago a Amelia con esto.

Cinco pasos más y llegaría a tocar la puerta. Pero no iba a ser necesario porque ya olía a Lana esperándome. Lista para empezar la defensa de su territorio ante su madre. Yo no era de ella todavía pero en sus pocos años los impulsos eran la prioridad. Algo que me gustaba mucho de ella aparte de sus ojos y labios.

- Jefferson escucha. Esto se va a poner un poco complicado al principio pero te prometo que venir aquí cambiara tu vida.... y la mía.
- John cuidao con las vainas raras en las que me estas metiendo! yo quiero una vieja, no un man! Nojoda no me digas que te volviste ahora marica!! Tas jodido!
- No Jefferson! solo ten paciencia y quédate callado. You always fuck it up so just shut the fuck up!
- Ay mi madre y esta hembra!

En esos momentos Lana aparece de la oscuridad, de la sombra de la entrada y lo primero que se ve en esta noche fueron sus ojos verdes haciendo contraste con su piel canela. Jefferson quedo flechado pero que bueno que me aviso de la emboscada.

- John que haces aquí? Creo que quedamos claros de que no quería que vinieras a esta casa a buscar a mi mama. Así que si vienes a recogerme para ir al cine o a comer está bien. Deja y me...
- No Lana. Vine a buscar a tu mama. Yo todavía no he terminado y necesito terminar las cosas con ella.
- Mira maldito estúpido! no me ves más nunca! Entras y te olvidas de mí!
- Lana, dame un permiso que necesito ver a tu mama y mira, te presento a un Amigo. Jefferson.

Ella solo me miro entrar a la casa. Se quedó fría de cómo estaba mandando todo a la mierda pero no era así. Si este sentimiento de felicidad quería seguir creciendo en mí, debía hacer esto. Después resolvería mi situación con ella pero mientras tanto había algo más importante en el camino. Mientras caminaba por el pasillo estrecho lleno de portarretratos de personas desconocidas veía en fondo de la habitación la falda colgada en la pared. Sus colores rojos, verdes y amarillos, colores típicos del carnaval de La Vega, me hacían caer en estado de embriaguez. El pasillo se hacía más largo y yo más lento. La adicción que le tenía era muy fuerte y sin tener a Amelia conmigo yo empezaba a sentir intensamente a Kate y a Charlie. Me detuve un instante al no poder respirar más...

-Llave!! Que te pasa marica... Esta vaina está muy rara!
- Tranquilo Jefferson, aquí empieza tu aventura.

De la nada y por primera vez vestida de negro, apareció la morena Amelia.

-John. Sabía que no me ibas a fallar. Espero que estés listo para tu aún más interesante aventura.
- Amelia, él es...

- Él es Jefferson, yo sé exactamente quién es, pero este no es el momento de él. Jefferson necesito que esperes aquí unos minutos y después te atiendo. Tu... Entra y ve a tu silla.

Su energía era diferente, no era la misma que estaba esperándonos en la puerta. Era como lo que tenía puesto. Negra, absolutamente oscura como en algún momento fue la mía. Ahora, esto se ponía de verdad muy interesante.

Wednesday, November 9, 2011

-Capitulo 14-


Al llegar a la oficina ahí estaba. Jefferson. El amigo Colombiano y para ser mas especifico, el amigo cartagenero que me había conseguido en mis días en Colombia. El no tenía la menor idea lo que se le venía pero de igual modo yo necesitaba sacarme de una buena vez por todas a Amelia de mi vida y yo salir de la de ella. La unión que creaba ella con mi esposa era realmente una farsa, todo venia de mi mente pero ella de algún modo hacia que el trance se sintiera verdadero. Si me golpeaba, si lloraba, cantaba, me moría de carcajadas. Todo se sentía demasiado real. Jefferson iba a ser la herramienta para descubrir por qué teníamos esa conexión y más aun, como salir de ella.

- Hey Jefferson! disculpa que ayer salí de ti tan rápido pero tenía un compromiso y no podía hablarte.

- Tranquilo mi llave que yo te entiendo. Aquí las mujeres están igual que en Cartagena. Unas tremendas hembras y mis negritas con esos cuerpazos y...

- Okay man. Enough! haha. Mira, te acuerdas que me dijiste que querías ver a alguien que hiciera cosas parecidas como nuestra amiga de Cartagena? Aquí tengo una persona que es hasta mejor. Ahora, te advierto que el efecto es aun más enviciante y probablemente no puedas volver a Colombia después de estar con ella. Si estás dispuesto a eso, pues hoy voy a verla y puedes venir conmigo. Que dices?

- Nojoda John, yo sabía que tú eras un bacán! Necesito ver a esa hembra viejo estoy necesitado. Aquí nos vemos a las 5, cuidao y me dejas mariquita.


Así de fácil fue convencer a Jefferson de que él podía ser mi salvación sin él saberlo. Ahora, me tocaría pasar este día pensando en la noche que pase con Lana y en las consecuencias de visitar a Amelia. Estoy seguro que Lana no va a estar nada contenta al verme en la casa de la madre pero tengo que hacer esto por mí antes que pensar en ella. Al lado mío la siempre stalker de la falda corta. Al parecer todas las semanas iba a Zara y se compraba una de diferente color. Creo que esa era mi recompensa por ayudarla a escalar posiciones en la compañía. Una falda nueva cada semana. Entre la falda de Amelia y la de Clara, los pensamientos de trabajo se me nublaban y cada vez pensaba más en lo rápido que paso todo con Lana. No es que haya sido rápido, pero pasó rápido. En este momento me hubiese gustado que ayer todo pasase en cámara lenta. Que tocar su piel fuera tan lento como el proceso los vuelos que me tocan hacer para llegar a mi casa en Nueva York… y con la escale incluida. Su piel era suave…..

- John! Qué bueno verte en la oficina. Espero que estés pensando en los 3 servidores que tenemos congelados y no en la falda de Clara. No piensas almorzar? Son las 2 de la tarde – dice el Señor Pitmann.


- Mr. Pitmann como esta? Todo está bajo control con los servers. Fue un problema del cableado pero ya pude solucionar con la ayuda de Clara. Es muy inteligente- Respondí.

- Buen trabajo John. Debería traer más gringos a hacer este tipo de trabajos- Señala el Sr. Pitmann.

De esta forma caí en cuenta que me había quedado sonando en Lana por dos horas sin darme cuenta. Ahora tenía que correr a arreglar los servidores porque no tenía la menor idea que estaban dañados. También quede claro que había hecho mi aporte del día para el bienestar de Clara sin ella hacer nada. Tenía que pagar el precio de mirar la falda fijamente por 5 minutos y ahí lo había conseguido.

- Clara, necesito que trabajes con los ingenieros en arreglar el problema del servidor. Ya escuchaste a Pitmann y tú no me habías informado del daño.

- John, pero ese no es mi trabajo, ya me pusiste a trabajar en las presentaciones del mes! Es un chin ocupada! – responde Clara.

- Bueno tú me escuchaste decirle a Pitmann que tú eras muy inteligente y que te ibas a encargar de todo. Así que espero que antes de las 5 este esto solucionado. Yo me voy a almorzar and by the way, nice skirt.

Clara ya no me quería tanto después de esta conversación y yo había sobornado a dos personas en un día. Me estaba empezando a parecer a Amelia con sus formas de convencer a la gente pero eran cosas necesarias en este momento.
Ya era hora de partir hacia donde Amelia. Todos los problemas del día no comparaban con lo que se venía. Sentía que ella me esperaba y sabia que le iba a tender una trampa pero igual tenía que intentarlo. Era momento de enfrentar a los demonios de mi mente y sabía que mi verdadera esposa e hijo en mi corazón que iban a ayudar. Jefferson llegando a mi carro ingenuo y con una sonrisa de oreja a oreja quería seguir en este mundo de vicio pero yo no. Ahora, hacia Amelia.