Ya montados en el carro de John no se sabía quién estaba más nervioso. Jefferson, John o el tráfico que había en la Máximo Gomez. La lluvia era incesante y daba el ambiente perfecto para lo que se venía. Los carros no se movían pero John fue inteligente y salió algo temprano para no darle ninguna molestia a Amelia. Entre menos escusas mejor. En el carro estaban dos personas enfermas, una del vicio y el otro de tristeza. La brújula en la vida de John por fin empezaba a tomar un norte, pero esta era la forma equivocada de salir de Amelia. La única forma de salir de este círculo vicioso es que el mismo con su fuerza de voluntad le dijera a Amelia y a si mismo que no la necesitaba más. Que el pasado paso y que de ahora en adelante el solo iba a mirar hacia adelante. Ya por el malecón las calles estaban un poco más despejadas. A John siempre le gusto manejar por el mar así que tomaba esta vía, aunque un poco más larga para llegar a la casa de Amelia que quedaba por la zona colonial
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- Aja llave, pa' onde es que vamos? no me vengas a llevar al doll house que esa vaina a mí no me gusta ah...- dice Jefferson
-Tranquilo, ya te dije para donde íbamos. Solo que es un poco retirado de donde queda nuestro hotel.- responde John
-Debería llamar a Amelia para que sepa que voy en camino con un invitado para que no me mate o diga que no nos quiere atender. Debería pero no lo voy a hacer. Ella saber que estoy en camino y si le interesa mi dinero entonces abrirá la puerta.
Al llegar a la casa de Amelia sentía esa energía tan poderosa de su alma. Esa energía me miraba desde la puerta pero ahí no había nadie. Simplemente la oscuridad, eso era lo único que reflejaba desde la puerta. Cada paso que tomaba era como levantar concreto del asfalto. Me pesaban los pies y sudaba frio. Jefferson detras mío callado, como si supiera que esto era el principio del final y ya él era parte de esta historia. La casa, algo oscura y acabada por afuera no interpretaba nada de lo que era por adentro. Las alfombras árabes, de colores rojas y amarillas pero algo ya destruidas tuvieron tiempos mejores. Muchos retratos pero de personas desconocidas para mi mínimo conocimiento de la familia de Lana demostraba la historia en esta casa. No necesariamente de la familia de Lana. Pudo ser el esposo de Amelia o un pariente. Lo importante era que había historia y la hacia misteriosa como las mujeres que vivían en ella. Algunos candelabros de gas en la parte baja de la casa le daban un toque misterioso, y las mesas de madera oscura con detalles en oro con diferentes artículos de plata y otros en bronce me hacían pensar que en algún momento, alguien le pago a Amelia con esto.
Cinco pasos más y llegaría a tocar la puerta. Pero no iba a ser necesario porque ya olía a Lana esperándome. Lista para empezar la defensa de su territorio ante su madre. Yo no era de ella todavía pero en sus pocos años los impulsos eran la prioridad. Algo que me gustaba mucho de ella aparte de sus ojos y labios.
- Jefferson escucha. Esto se va a poner un poco complicado al principio pero te prometo que venir aquí cambiara tu vida.... y la mía.
- John cuidao con las vainas raras en las que me estas metiendo! yo quiero una vieja, no un man! Nojoda no me digas que te volviste ahora marica!! Tas jodido!
- No Jefferson! solo ten paciencia y quédate callado. You always fuck it up so just shut the fuck up!
- Ay mi madre y esta hembra!
En esos momentos Lana aparece de la oscuridad, de la sombra de la entrada y lo primero que se ve en esta noche fueron sus ojos verdes haciendo contraste con su piel canela. Jefferson quedo flechado pero que bueno que me aviso de la emboscada.
- John que haces aquí? Creo que quedamos claros de que no quería que vinieras a esta casa a buscar a mi mama. Así que si vienes a recogerme para ir al cine o a comer está bien. Deja y me...
- No Lana. Vine a buscar a tu mama. Yo todavía no he terminado y necesito terminar las cosas con ella.
- Mira maldito estúpido! no me ves más nunca! Entras y te olvidas de mí!
- Lana, dame un permiso que necesito ver a tu mama y mira, te presento a un Amigo. Jefferson.
Ella solo me miro entrar a la casa. Se quedó fría de cómo estaba mandando todo a la mierda pero no era así. Si este sentimiento de felicidad quería seguir creciendo en mí, debía hacer esto. Después resolvería mi situación con ella pero mientras tanto había algo más importante en el camino. Mientras caminaba por el pasillo estrecho lleno de portarretratos de personas desconocidas veía en fondo de la habitación la falda colgada en la pared. Sus colores rojos, verdes y amarillos, colores típicos del carnaval de La Vega, me hacían caer en estado de embriaguez. El pasillo se hacía más largo y yo más lento. La adicción que le tenía era muy fuerte y sin tener a Amelia conmigo yo empezaba a sentir intensamente a Kate y a Charlie. Me detuve un instante al no poder respirar más...
-Llave!! Que te pasa marica... Esta vaina está muy rara!
- Tranquilo Jefferson, aquí empieza tu aventura.
De la nada y por primera vez vestida de negro, apareció la morena Amelia.
-John. Sabía que no me ibas a fallar. Espero que estés listo para tu aún más interesante aventura.
- Amelia, él es...
- Él es Jefferson, yo sé exactamente quién es, pero este no es el momento de él. Jefferson necesito que esperes aquí unos minutos y después te atiendo. Tu... Entra y ve a tu silla.
Su energía era diferente, no era la misma que estaba esperándonos en la puerta. Era como lo que tenía puesto. Negra, absolutamente oscura como en algún momento fue la mía. Ahora, esto se ponía de verdad muy interesante.
-Tranquilo, ya te dije para donde íbamos. Solo que es un poco retirado de donde queda nuestro hotel.- responde John
-Debería llamar a Amelia para que sepa que voy en camino con un invitado para que no me mate o diga que no nos quiere atender. Debería pero no lo voy a hacer. Ella saber que estoy en camino y si le interesa mi dinero entonces abrirá la puerta.
Al llegar a la casa de Amelia sentía esa energía tan poderosa de su alma. Esa energía me miraba desde la puerta pero ahí no había nadie. Simplemente la oscuridad, eso era lo único que reflejaba desde la puerta. Cada paso que tomaba era como levantar concreto del asfalto. Me pesaban los pies y sudaba frio. Jefferson detras mío callado, como si supiera que esto era el principio del final y ya él era parte de esta historia. La casa, algo oscura y acabada por afuera no interpretaba nada de lo que era por adentro. Las alfombras árabes, de colores rojas y amarillas pero algo ya destruidas tuvieron tiempos mejores. Muchos retratos pero de personas desconocidas para mi mínimo conocimiento de la familia de Lana demostraba la historia en esta casa. No necesariamente de la familia de Lana. Pudo ser el esposo de Amelia o un pariente. Lo importante era que había historia y la hacia misteriosa como las mujeres que vivían en ella. Algunos candelabros de gas en la parte baja de la casa le daban un toque misterioso, y las mesas de madera oscura con detalles en oro con diferentes artículos de plata y otros en bronce me hacían pensar que en algún momento, alguien le pago a Amelia con esto.
Cinco pasos más y llegaría a tocar la puerta. Pero no iba a ser necesario porque ya olía a Lana esperándome. Lista para empezar la defensa de su territorio ante su madre. Yo no era de ella todavía pero en sus pocos años los impulsos eran la prioridad. Algo que me gustaba mucho de ella aparte de sus ojos y labios.
- Jefferson escucha. Esto se va a poner un poco complicado al principio pero te prometo que venir aquí cambiara tu vida.... y la mía.
- John cuidao con las vainas raras en las que me estas metiendo! yo quiero una vieja, no un man! Nojoda no me digas que te volviste ahora marica!! Tas jodido!
- No Jefferson! solo ten paciencia y quédate callado. You always fuck it up so just shut the fuck up!
- Ay mi madre y esta hembra!
En esos momentos Lana aparece de la oscuridad, de la sombra de la entrada y lo primero que se ve en esta noche fueron sus ojos verdes haciendo contraste con su piel canela. Jefferson quedo flechado pero que bueno que me aviso de la emboscada.
- John que haces aquí? Creo que quedamos claros de que no quería que vinieras a esta casa a buscar a mi mama. Así que si vienes a recogerme para ir al cine o a comer está bien. Deja y me...
- No Lana. Vine a buscar a tu mama. Yo todavía no he terminado y necesito terminar las cosas con ella.
- Mira maldito estúpido! no me ves más nunca! Entras y te olvidas de mí!
- Lana, dame un permiso que necesito ver a tu mama y mira, te presento a un Amigo. Jefferson.
Ella solo me miro entrar a la casa. Se quedó fría de cómo estaba mandando todo a la mierda pero no era así. Si este sentimiento de felicidad quería seguir creciendo en mí, debía hacer esto. Después resolvería mi situación con ella pero mientras tanto había algo más importante en el camino. Mientras caminaba por el pasillo estrecho lleno de portarretratos de personas desconocidas veía en fondo de la habitación la falda colgada en la pared. Sus colores rojos, verdes y amarillos, colores típicos del carnaval de La Vega, me hacían caer en estado de embriaguez. El pasillo se hacía más largo y yo más lento. La adicción que le tenía era muy fuerte y sin tener a Amelia conmigo yo empezaba a sentir intensamente a Kate y a Charlie. Me detuve un instante al no poder respirar más...
-Llave!! Que te pasa marica... Esta vaina está muy rara!
- Tranquilo Jefferson, aquí empieza tu aventura.
De la nada y por primera vez vestida de negro, apareció la morena Amelia.
-John. Sabía que no me ibas a fallar. Espero que estés listo para tu aún más interesante aventura.
- Amelia, él es...
- Él es Jefferson, yo sé exactamente quién es, pero este no es el momento de él. Jefferson necesito que esperes aquí unos minutos y después te atiendo. Tu... Entra y ve a tu silla.
Su energía era diferente, no era la misma que estaba esperándonos en la puerta. Era como lo que tenía puesto. Negra, absolutamente oscura como en algún momento fue la mía. Ahora, esto se ponía de verdad muy interesante.