Tuesday, September 6, 2011

-Capitulo 13-

Jueves. Seis de la tarde y el sol todavía brilla. No hay "tapón" (como se le dice al tráfico en Santo Domingo) en la calle y todo esta demasiado tranquilo. Creo que me da tiempo de ir al supermercado para cocinar algo especial esta noche. Ya que esta noche va a ser especial. Decidí que iba a hacer una pasta, unos camarones y alguna que otra cosa para darle algo de sabor. Llevaba por lo menos tres anos que no cocinaba para nadie, ni siquiera para mí. Todo era comida rápida, restaurante, todo con un toque del lugar pero nada que me representaba a mí. Uno de los placeres del mundo es prepararse su propia comida. Hoy era el día que volvía a hacer eso, y si pasaban diez anos para volver a cocinar, al menos no iban a ser trece años. Claro que no se me podía olvidar dos botellas de vino, un pinot griggio. Igual después de la primera no iba a reconocer si era un sevignon blanc, pinot noir, pinot griggio o pinot calabazas. Es interesante como aparte de usar los cupones en el supermercado, también tienen un alto parlante que les indica a las personas donde están los descuentos. Ya sabía que eran flojos, pero "Damn"!

- Dos mil trescientos pesos señor- dice la joven de la caja.

- 60 bucks??! Damn i'd rather buy some pizza.... ah, whatever.- Le respondí.

Ella solo tomo el dinero sin tener idea de lo que yo había dicho. Igual no le importaba ya que eran como robots. Pero hoy no vamos a enfocarnos en los robots. Hoy es jueves y se me está acabando el tiempo.

8:00pm.

Después de pegarme una buena ducha solo me quedaba cocinar. El vino blanco en la nevera con una de la botella abierta. Necesitaba un vino para relajarme. Esperaba que las pastas me quedaran bien. Después de tanto tiempo sin cocinar, solo quería que a mi invitada no tan sorpresiva le gustase la comida que estaba preparando.

10:30pm

Se va a enfriar la comida. Creo que es hora de guardarla, apagar las luces e irnos a dormir. No entiendo en que estaba pensando. Como pude pensar...

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La puerta sonaba y John se había congelado en el sofá blanco en forma de L. No sabía si abrir, brincar o gritar.. Por fin camino hacia la puerta.

- Voy, voy, voy... me vas a romper la puerta La....................Jefferson!!??

John solo lo miraba con una cara de confusión. varias preguntas se le venían a la cabeza. Primero como supo done vivía y segundo, el se quedaba solo por una semana!

- Amigo! como estas? mira, Carmen la de la faldita corta me dio tu dirección... Solo quería decirte que me quedaba una semana más y me gustaría saber si....- interrumpe John

- Jefferson, ahora no es un buen momento, mañana en la oficina podemos discutir todo lo que tú quieras pero estoy algo ocupado. - Le dice John

- Necesito saber si conoces a alguien como Julia, nuestra amiga de Cartagena... yo se que es dificil para ti pensar en eso pero necesito tu ayuda.- Repite Jefferson

- Amigo hablamos mañana en la oficina. Hasta mañana.- Le dice John cerrándole la puerta.

En ese momento el pensó que esa era la visita que presentía que iba a tener. Debió haberse sentado con Jefferson, disculparse por el rencor que había tenido todos estos años con él y seguir adelante viviendo. Pero esa no era la visita que el quería.


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10:58 pm

La puerta empezó a sonar otra vez. Yo ya no estaba de buen genio para seguir hablando con Jefferson. A paso firme desde la cocina llegue a la puerta. Estaba listo para decirle muchas cosas nada gratas al pobre vicioso de Jefferson...

- Lana!??

Así, ella simplemente se tiro encima de mí. Llevaba demasiado tiempo sin sentir un beso así como este. Creo que nunca lo había sentido. Cerré la puerta con la única parte de mi cuerpo que me quedaba habilitada, una pierna. Quizás le di una tangana tan duro a la puerta ya que se cayeron unos arreglos de la sala. Ella no me soltaba pero yo tampoco quería soltarla a ella. Ninguno de los dos buscábamos explicaciones para lo que estaba pasando, por que los dos sentíamos lo mismo. No era amor, no todavía. Yo no estaba listo para eso, era pasión. Era querer arrancarle la ropa y en eso estábamos. Botones volaban como pequeños ovnis por la casa. Ya ni sabíamos que mas quitarnos al llegar al cuarto, que mi reloj y su rosario llevaron también las de perder. No sabía que me había apoderado pero me sentía como Conan el Bárbaro, "the barbarian" como se dice en Ingles. Me gusta más en ingles pero dejemos de hablar de Conan. Todavía no decíamos nada, mi cara era parte de su cuerpo y sus labios parte de mis manos. Era absurdo como sudábamos y las ganas de estar uno con el otro eran insaciables. Así fue toda la noche, sin mucho que decir, con muchas risas, caricias. Unas más fuertes que las otras pero todo lleno de pasión.

9:00am

Viernes. Al abrir los ojos, lo único que podía mover de mi cuerpo, tenía una nota en mi mesa de noche. Estire mi brazo derecho ya que dormía sobre mi izquierdo y leí lo que decía.

“Mi mama esta estaba en lo cierto cuando te dijo que si fuera yo, solo te tendría a ti. Porque solamente te quiero a ti. No te atrevas a ir a mi casa hoy. "- concluye la nota

El plan me había funcionado por partes. Igual iba a donde Amelia porque necesitaba acabar de una vez por todas con estas sesiones falsas de la vida. Pero me iba a costar perder a Lana.
Tomare ese riesgo.

Monday, September 5, 2011

-Capitulo 12-

La mirada se me quedo pegada en la cara de Lana por unos cuantos segundos. El corazón se me quería salir del pecho pero necesitaba calmarme. No quería que Amelia sospechara nada de lo que me estaba pasando. Lana pagaría las consecuencias de todo. Sabía que era un error y tenía que corregir eso lo más rápido posible. Así que enfoque mi mirada en lo que fui a buscar en ese momento.

- Amelia, necesito tus servicios en este momento.

Seguí caminando hacia el salón sin esperar una respuesta de Amelia y sin mirar otra vez a Lana. Necesitaba entrar y ya tenía un plan. Esta vez todo iba a ser diferente.

- Dime mijo, cunto tiempo quieres que sea...- Decía Amelia antes de ser interrumpida por Lana.

- No te quedo claro lo que te dije el otro día? Que haces aquí?-dice Lana.

- Lana te voy a explicar algo. Por mucho que tú me digas lo que tengo que hacer o lo que quieres que yo haga esa es tu opinión. Yo traigo plata para que tu madre me de los servicios que le estoy pidiendo así que mejor vete a hacer tus tareas, para que en un futuro no vengan mas extraños a visitar a tu mama.

Lana no tuvo nada que decir. Pero ella no entendía que era para nuestro bien. En este momento entendí que sería más difícil tenerla pero era algo que necesitaba hacer. Yo antes de ser feliz, tenía que sacarme esta tristeza que me agobiaba. Toda esta tristeza se la tenía que dar a Amelia y para eso había venido. Lana subió las escaleras otra vez y no la volví a sentir en la casa.

- Bueno John. Me parece muy bien que hayas vuelto y por fin Lana le hace caso a alguien. Entre la escuela y los novios que tiene no la dejan pensar claro. Seguro que quiere tenerte como uno más de sus noviecitos. Si yo fuera ella te tuviera a ti solo. - Dice Amelia

No podía creer lo que Amelia me decía, pero tampoco me dio mucho tiempo para pensar en lo que me estaba diciendo de su hija. Ella simplemente se puso la falda, la falda que con los cristales y pedazos de metal hacían una clase de ruido extraño. Hacían que solo me enfocara en el ruido. Pensé, cuantos años le quedan a esta anciana para seguir bailando como Shakira? Creo que hasta baila mejor que Shakira. Me empezó a dar algo de sueno... Algo normal en este proceso pero mis ojos eran enfocados en la falda carnavalesca y el ruido de los cristales. Cada segundo que pasaba el sonido era más fuerte y los cristales resplandecían más. Ahora se veían los dos huecos oscuros que salían de la falda. Ella se acercaba y se hacían más grandes y más oscuros.

Todo Se volvió oscuro.

Al abrir los ojos Ahí estaba en la distancia. La famosa casa otra vez. Le había prometido a Lana que pensaría en otra cosa pero antes debía resolver este sueño con mi esposa y sus acompañantes. Al llegar a la casa me acorde que estas famosas muñecas no hablaban pero en este sueño les habilitaría la voz. Esta vez no toque la puerta, solo gire la puerta y ahí estaba enfrente mío. Esta vez sí era igual a mi verdadera esposa. Tan bella pensé. Su cabello rubio y esos ojos grandes y azules. Me daba tristeza pensar que esto era solo parte de mi imaginación.

- John, I need you to tell me you didn't come to send me away-. Dijo Kate

No me esperaba que su voz fuese completamente igual a la de Katherine. Creo que me paralizo el sonido de su voz. No la escuchaba desde la primera sesión con Amelia cuando decidí bloquear todo sonido que me recordara a ella.

- um, Kate.... Vine a decirte que te puedes quedar en esta casa pero yo no pienso volver. No es sano, me estoy enloqueciendo y creo que es lo mejor para mí. Tu siempre serás mi mujer y Charlie mi primer hijo pero necesito enfocarme en mi y en la vida real. Creo que ni tu ni Amelia va a estar felices con esta decisión.

- En ese momento empecé a sudar descontroladamente, Ese era un síntoma de que Amelia estaba muy presente Invadiendo mi sueño. Ahí en ese momento, de la cocina apareció ella. Sabía que esto no iba por buen camino pero tenía que luchar por mí mismo.

- Hola John, disculpa por invadir tu sesión pero como ya sabes, yo soy tan parte de ti como tú de mí. Me parece que esto es una decisión irracional. Creo que les haría a los dos cambia de ambiente. De pronto no en esta casa que les trae tantos recuerdos pero vayan a una finca, a una isla. No se John, realmente es tu imaginación. Pero si lo quieres intentar, no te cobro por la próxima visita. Es un regalo mío hacia ti.- dice Amelia

Eso fue todo lo que necesito Amelia para convencerme de no dejar de verla. Una sesión gratis en una isla desierta con Kate. Debería ser una total felicidad y eso era lo único que quería.
Al salir de la sesión Lana estaba al lado de una muy agotada Amelia, ella agarrando la mano de su madre. Todo seguía igual. Lana odiándome, yo pagando el precio de una ilusión y Amelia creyendo que lo que estaba haciendo le daba vida cuando realmente la acababa. Ya se le notaba en la cara la vejes que nunca le vi el día que llegue a Santo Domingo.

- Amelia vuelvo el viernes, en tres días espero que esto tome otro rumbo. Descansa... Estaré aquí a eso de las 8.- Le dije a Amelia

- Perfecto, Espero que abras tu imaginación mas allá de lo normal para esa sesión. Descubriremos mucho el viernes... No solo de ti, pero de mi también. Te lo Aseguro - Responde Amelia.

Así me fui, sin decirle una palabra a Lana. La mirada lo decía todo. Sabía que la vería antes del viernes. Ella no me tenía que mencionar nada, ni hacerme una señal. Ella vendría a mi casa a otra vez impedir que vuelva a ver a su madre. Mi pequeña ilusión a volver a sentir amor creció un poco más. Este era mi plan, esto era lo que quería hacer. Toda una trampa para Amelia y a su vez para Lana también. Así que hasta Pronto. Todos descubriremos mucho antes del viernes.